Es alarmante el límite al que ha llegado la doble moral ya no estadounidense, sino más bien occidental. Dictadores que hoy perseguimos bajo el pretexto de evitar matanzas civiles antaño eran nuestros aliados y les vendíamos armas que hoy son utilizadas contra nuestro propio ejército. Ahora la nueva estrategia es tratar de moldear la frágil moral de la sociedad actual haciéndole ver que la tortura está justificada si el fin es atrapar a un terrorista que los medios han demonizado achacándole todos los males de la sociedad actual, pero que en la ficha del FBI ni siquiera se le considera sospechoso de los atentados del 11S.
Pero existe una pequeña contradicción en este asunto: se supone que la política exterior de Estados Unidos se basa en defender sus intereses a la población y minimizar la amenaza terrorista; sin embargo, con el asesinato de Bin Laden, el gobierno de Estados Unidos aprovecha la oportunidad de generar miedo e informa de que esperan represalias por parte de grupos vinculados a Al Quaeda. Más pretextos para que todo el mundo dé carta blanca a la inversión en armamento y a la invasión de países con la excusa de salvaguardar a la sociedad de una amenaza terrorista.
Iñaki Gabilondo explica esta doble moral que nos intentan colar con el término "jeroglífico moral".
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